jueves, 24 de abril de 2014

Una "troupe" de payasos recorre la Zarzuela

13/04/2014. Teatro de la Zarzuela (Madrid). Programa doble: Black el payaso (Sorozábal) / I pagliacci (Leoncavallo). Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Dirección de escena: Ignacio García. Dirección musical: Donato Renzetti. Escenografía: Miguel Ángel Coso y Juan Sanz. Vestuario: Pepe Corzo. Iluminación: Francisco Ariza. Reparto: María Rey-Joly (Princesa Sofía de Surevia / Nedda), Fabián Veloz (Black / Tonio), Albert Montserrat (Canio), Nuria García (Catalina Feodorovna), Trinidad Iglesias (Condesa de Saratov), Rubén Amoretti (White), Javier Galán (Carlos Dupont), Miguel Palenzuela (Gregorio Zinenko), José Manuel Montero (Henry Marat), Miguel Sola (Barón de Orsava), Jorge Merino (Baydarov), Emilio Gavira (el director de escena), Miguel Borrallo (Peppe), Carlos Bergasa (Silvio), entre otros. Escolanía Cantorium. Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Ocupación: 90%


Como última producción de la presente temporada, el coliseo de la calle de Jovellanos ha decidido combinar en escena por primera vez una opereta española de posguerra como es Black el payaso de Pablo Sorozábal con una ópera que prácticamente inaugura la escuela verista italiana como es I pagliacci de Leoncavallo, bajo la concepción general de homenaje al mundo del circo que ha realizado el joven pero experimentado regista Ignacio García. Hay quien pudiera pensar que la idea que ha tenido el señor Pinamonti, la de conjuntar zarzuela con ópera en el Teatro de la Zarzuela, resultaría un tanto arriesgada y cuando no disparatada, pero a priori puede ser una opción válida, al menos para desmitificar de una vez la ópera y ponerla en igualdad de condiciones con nuestro género lírico. Pero en el caso presente el problema se encuentra en los títulos elegidos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Rescatando a Hasse

Rokoko. Max Emmanuel Cencic (contratenor), Armonia Atenea, George Petrou (dirección). Arias para contratenor de óperas de Hasse. Decca, 2014.


Con una imagen moderna y desenfadada, el joven contratenor croata Max Emmanuel Cencic presenta su primer álbum de arias para el sello Decca, dedicado a la figura del compositor alemán Johann Adolf Hasse (1699-1783), conocido en su época como “il caro Sassone” (el querido sajón).

Como el propio título en griego del disco indica, se trata de un viaje al periodo rococó, en un recorrido por 10 arias para contratenor (cantadas en la época por los afamados castratti) del amplísimo catálogo operístico del hoy olvidado compositor sajón, y de las cuales siete se ofrecen en primera grabación mundial, rescatadas por Cencic en compañía del conjunto con instrumentos originales Armonia Atenea bajo la dirección de George Petrou. Sin duda lo más atractivo del disco, estas inéditas arias pertenecen a óperas con argumentos en gran parte ambientados en la Grecia o Roma clásicas: Arminio (1730), Siroe re di Persia (1763), Tito Vespasiano (1735; de idéntico argumento a la mucho más tardía La clemenza di Tito de Mozart), Ipermestra (1751), Il trionfo di Clelia (1762), La spartana generosa, ovvero Archidamia (1747) y Tigrane (1729). No podía faltar la contribución personal de Hasse a musicar el libreto de Pietro Metastasio, L’Olimpiade, versionado en ópera en decenas de ocasiones por los más ilustres compositores de ópera de todo el siglo XVIII.

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Un vibrante debut neoyorquino

The Carnegie Recital. Daniil Trifonov (piano). Sonata nº 2, “Sonata-Fantasía” (Scriabin), Sonata en si menor (Liszt), 24 preludios op. 28 (Chopin). Grabación en directo. Deutsche Grammophon, 2013.


El 5 de febrero de 2013 los espectadores del Carnegie Hall de Nueva York asistían por primera vez a la actuación de un jovencísimo pianista ruso de apenas 22 años. Un talentoso joven que dos años antes ya había sido ganador de dos concursos de piano, el Tchaikovsky en Moscú y el Arthur Rubinstein en Tel Aviv. Daniil Trifonov pisaba el mítico escenario neoyorquino para ofrecer un concierto que ha recuperado felizmente Deutsche Grammophon y que se convierte a su vez en el debut discográfico para este sello del joven pianista. Sin lugar a dudas, nos atrevemos a manifestar que el paso de este joven pianista por el Carnegie Hall no dejó indiferente a ningún miembro del público que llenaba el Stern Auditorium, provocando una vibrante emoción en la sala. No sólo por la curiosidad que siempre despierta la aparición de un nuevo y ascendente valor de la interpretación, sino por el programa nada baladí que venía a ofrecer Trifonov. En este caso los ingenieros de sonido de la grabación sólo nos han privado de escuchar los aplausos del público en las primeras dos obras de las tres que conformaban esta velada neoyorquina. Tres obras complejas de estéticas diferentes, pero equiparadas por un mismo espíritu emocional, que el pianista ruso tradujo con personalidad propia.

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